A propósito de la evaluación educativa

 

El pasado 14 y 15 de noviembre del 2013, gracias a la invitación de Innovec México, estuvimos presentes en la VII Conferencia Internacional sobre enseñanza indagatoria de la ciencia en educación básica. En la inauguración el Dr. José Narro, rector de la UNAM, señaló la importancia de la educación, al ser la herramienta para progresar y no sólo para transmitir conocimientos sino para generar nuevos e innovar en lo tecnológico y lo social. De ahí la necesidad de transformar los procesos de la educación.

Mientras que el Dr. Mario Molina, Premio Nobel de Química y parte de Innovec México, refrendo la necesidad de que la educación recibida sea de calidad; pero antes de hablar de educación de calidad es necesario contextualizar la misma. En México, son excluidos 2.9 millones de niños y niñas de 3 a 5 años de la educación, 407 mil de 6 a 11 años y 548 mil de 12 a 14 años, por tres grandes problemas: la deserción escolar, la inequidad escolar y la calidad de la educación.

 

Dentro de la deserción escolar se contemplan como causas principalmente: la pobreza, el contar niño o niña alguna discapacidad, la necesidad de apoyar en casa con trabajo infantil y el que, actualmente, muchos jóvenes no le encuentran sentido a la educación, pues la misma no la relacionan necesariamente con un progreso. Mientras que la inequidad escolar se traduce precisamente en no tener oportunidades equitativas en el país, la diferenciación entre vivir en una zona urbana o rural, el ingreso de la familia del menor, el hablar o no una lengua indígena así como vivir o no en comunidades rurales dispersas.

 

Por la inequidad escolar no se ofrece la misma calidad educativa a todos y todas las niñas, al no invertir la misma cantidad por niño y mucho menos compensando las diferencias socioeconómicas; tenemos un modelo educativo homogéneo, a pesar de nuestra gran diversidad, pues el 10% de nuestra población pertenece a 68 grupos etnolingüísticos.

 

Por ello, es necesario resaltar que la evaluación por sí misma no resuelve nada, ya que sólo dimensiona el o los problemas para descubrir brechas que lleven a la equidad educativa; ayuda a plantear la pregunta de investigación adecuada para revertir las causas de la brecha; ordenar realidades desordenadas; permitir la toda de decisiones fundamentadas y justas sobre bases claras; planear la evaluación para que respondan a lo que queremos lograr; y proporcionar información para mejorar.

 

Ya que la evaluación implica mejorar las condiciones de trabajo, atender las condiciones generales del contexto que afectan el aprendizaje; intervención intersectorial; mediaciones políticas educativas para la modificación curricular y el diseño de programas y políticas. Además, la evaluación debe tener credibilidad a partir de la complejidad del hecho educativo; ser justa, no premiar ni castigar sin fundamento; reconocer la interculturalidad y demostrar su capacidad de promover decisiones.

 

Es así, que se entiende por cultura de la evaluación, la socialmente compartida de visibilizar y entender la realidad, así como juzgar y actuar en consecuencia.

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