5 Mitos sobre la Independencia Mexicana

La historia de nuestro país es rica en relatos de caudillos y hazañas de héroes militares; muchas de las cuales han superado la tradición oral y han sido oficializadas al ser plasmadas en los libros de texto. Sin embargo, de acuerdo con estudios realizados por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, existen varios pasajes de la historia de México que se encuentran plagados de imprecisiones y datos erróneos.

1. Fecha del “Grito de Independencia”
Actualmente, el inicio de los festejos de la Independencia Nacionalarranca el día 15 de septiembre por la noche; esto cuando el presidente el turno sale al balcón de Palacio Nacional a realizar una serie de arengas y tocar la Campanade Dolores, que fue utilizada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en 1810. Sin embargo, la fecha en que arrancó el movimiento armado fue la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810, aproximadamente a las 4 de la mañana.
2. ¿Qué gritó Hidalgo?
No existe documento alguno de participantes o testigos directos en las primeras horas del movimiento independentista; lo único seguro es que la madrugada del 16 de septiembre de 1810 Miguel Hidalgo convocó a los habitantes de Dolores y zonas aledañas, a quienes dirigió una arenga para que se sumaran a la rebelión.

Los habitantes del pueblo, pensando que se trataba de una emergencia, despertaron y se reunieron en el atrio. Una vez ahí, Hidalgo les dirigió unas palabras en el que los convocó a alzarse en armas contra las autoridades españolas, dado que habían abdicado a favor de los franceses, que concluyó con una serie de consignas.

Al no existir documento fiel que señale las palabras exactas del cura Hidalgo, existen una extensa gama de versiones sobre el “Grito de Dolores”; las más antiguas y aceptadas por historiadores son las siguientes:
  • “¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII y muera el mal gobierno!”
  • “¡Viva la América!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la religión y mueran los gachupines!”
  • “Viva la religión católica!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la patria y reine por siempre en este continente americano nuestra sagrada patrona la santísima Virgen de Guadalupe!, ¡muera el mal gobierno!”
  • “¡Viva Fernando VII!, ¡viva América!, ¡viva la religión y muera el mal gobierno!”
  • “¡Viva Fernando VII y la Virgende Guadalupe!”
  • “¡Viva la religión!, ¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la Américay muera el mal gobierno!”; a lo que el pueblo respondió: “¡Viva la Virgen de Guadalupe y mueran los gachupines!”
3. El Pípila
A la fecha, no existen pruebas validas sobre la existencia de Juan Martínez “El Pípila”; los barreteros eran muchos en el Bajío mexicano, región que vivía de la minería, y es posible que los dirigentes del bando insurgente enviaran a uno de ellos (Juan, Pedro, Antonio…) como carne de cañón.

El Pípila, más que una persona en específico, representa a los hombres anónimos sacrificados durante la lucha de Independencia.

4. La Independencia no se originó en las clases bajas del pueblo
La guerra de Independencia no fue una revolución contra la opresión y el mal gobierno como se piensa, sino una disputa política entre las élites coloniales.

La revuelta nace en la casta criolla, hijos de españoles nacidos en la Nueva España, quienes se sentían rezagados respecto a sus padres, pues no tenían el mismo acceso a los derechos políticos, sociales y económicos de los españoles nacidos en España, y, por supuesto, no eran partícipes de la vida social de la Nueva España ni podían aspirar a uno de los principales puestos de gobierno.

5. Porfirio Díaz, ¿cambió la fecha de los festejos?
Gran parte del pueblo de México cree que, desde “El Porfiriato” celebramos el inicio de la Independencia la noche del 15 de septiembre y no el 16 como ocurrió, debido a un capricho personal del General Porfirio Díaz, quien, al encontrarse en lo más alto de su gobierno, decidió cambiar la ceremonia de “el grito” a la noche del día 15, porque en esa fecha cumplía años.

Sin embargo, desde la década de 1840, los festejos se realizaban el día 15 y culminaban el 16 (en aquel entonces, Porfirio Díaz era sólo un niño), y tenían lugar en la Alameda Central. La noche del 15 se daba una serenata en la Plaza Mayor y el 16 había salvas de artillería, repique general a vuelo, ceremonia en la Catedral y paseo cívico. A mediados del siglo XIX, comenzó a hacerse costumbre que, a las 11 de la noche del 15 de septiembre, tronaran salvas y artillería, las campanas repicaran y bandas de música recorrieran la ciudad, para que todos recordaran el grito de Independencia.

La única aportación de Porfirio Díaz a la tradicional ceremonia fue llevar “el grito” de Guanajuato al Zócalo, al ordenar el traslado de la Campanade Dolores a Palacio Nacional en 1896, y desde ahí recordar a los “héroes que nos dieron patria y libertad”.

Con información de El Universal y Cultura CLTVA
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