Por Becoming SuperMommy. Volvió a ocurrir. Estaba sentada en la mesa con mis hijas y me di cuenta de que la niña se estaba hurgando debajo de la falda. «No jugamos con la vulva en la mesa. Ve a lavarte las manos y termina de cenar», la regañé. Ella asintió, corrió a lavarse las manos y acabó con su cena.
