Los/as pequeños de casa dejan de ser niños/as, ya no hay muñecas ni carritos, pero tampoco tenemos aún jóvenes más seguros y autónomos. Esa edad intermedia en la que no se es ni chico ni grande llega a casa con todos los miedos, mitos y verdades que esta etapa encierra. Antes de lanzar el grito desesperado de ¡Auxilio! recordemos ese momento…
